Thursday, December 14, 2017

Elías

“Ardo en celo por el Señor, Dios de los Ejércitos”

En las laderas del Monte Carmelo, lugar de las gestas del Profeta, los ermitaños Carmelitas bebieron en la fuente de Elías el ardiente celo por el Señor.  Arrebatados por el Absoluto de Dios, dedicaron su vida exclusivamente a El y proclamaron, desde su vida oculta, que el Señor es el Dios Verdadero.

Como herederas de este espíritu eremítico del Carmelo e impulsadas por el mismo, buscamosofrecer a Dios un corazón santo y puro de toda mancha de pecado actual disponiéndonos así para llegar a gustar, ya en esta vida, las dulzuras de la contemplación y dejar que Dios sea Dios en nuestras vidas.

El fin de la vida eremítica solo lo alcanzaremos en la medida en que nos dejemos purificar por el fuego del Amor de Dios y seamos dóciles a su acción en nuestras almas.  Hemos de atravesar largos desiertos y sequedades, sufrir la soledad del corazón e incluso el abandono y la persecución a fin de capacitarnos para celebrar los Eternos Desposorios con el Cordero.  Unión de Amor que nos transforma en el Amado y nos hace testigos fidedignos de su Misericordia y su Poder ante la Iglesia y el mundo.  (Cf. Const. 61; Libro de la Institución de los Primeros Monjes cap. II)

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